En resumen: una app a medida no tiene precio de lista. El número sale de cuatro variables (cuántas pantallas y flujos tiene, cuántos roles, con qué sistemas se integra y si hace falta versión móvil) y recién se puede dar después de entender la operación. En V3XRA esa reunión, el diagnóstico, no se cobra: salís con el alcance escrito y el precio en dólares, sigas o no con nosotros.
Por qué nadie serio te da un número por teléfono
Una app de pedidos para tres personas y una app de pedidos para doscientos empleados de diez empresas distintas se describen con la misma frase. La diferencia está en lo que hay adentro: cuántas pantallas, quién puede ver qué, qué pasa cuando alguien paga y a qué sistema tiene que llegar ese dato. Quien te da un precio antes de preguntar eso está cotizando una plantilla, o va a cobrarte la diferencia después.
Lo que sí se puede hacer antes de cotizar es entender qué mueve el número. Son cuatro cosas.
1. Pantallas y flujos
Cada pantalla es trabajo de diseño, de desarrollo y de prueba. Pero lo que más pesa no es la cantidad sino los flujos: qué pasa cuando un pedido se cancela a mitad de camino, cuando un pago rebota, cuando dos personas editan lo mismo. Un catálogo con carrito es una cosa. Un catálogo con carrito, pedido recurrente, bonificación por escalones y cierre mensual es otra, aunque se vea parecido.
2. Roles y permisos
Una app donde todos ven todo es más simple que una donde cada cliente entra con su usuario y ve sólo lo suyo. En el CRM que hicimos para Digital View, cada inmobiliaria entra y ve sus campañas y sus leads, y el aislamiento no es una convención de la interfaz sino una regla de la base de datos. Eso se diseña desde el primer día y cambia el alcance.
3. Integraciones
Es la variable que más sorprende. Conectar la app con WhatsApp, Mercado Pago, Tiendanube, Google Sheets, tu ERP o tu facturador es, muchas veces, la mitad del valor del proyecto: es lo que hace que deje de haber gente copiando datos de un sistema a otro. Cada integración tiene su API, sus límites y sus casos raros, y se cotiza aparte de las pantallas.
4. Web, móvil o las dos
Una app web se usa desde el celular sin instalar nada, y para la mayoría de las operaciones alcanza. Una app móvil hace falta cuando el equipo trabaja sin señal, necesita la cámara o tiene que recibir notificaciones. Hacemos Android y iOS desde una sola base de código, pero igual es una plataforma más que diseñar, probar y publicar. Cuándo conviene cada una tiene su propia guía.
Dos ejemplos publicados, para dimensionar
No publicamos precios, pero sí publicamos los trabajos con lo que tienen adentro, que es lo que define el precio.
- La app de pedidos de KUKUI: tres roles (empleado, empresa y marca), un catálogo de 229 productos, pago individual por Mercado Pago, pedido recurrente, bonificación por escalones para la empresa y el consolidado mensual que se arma solo. Es una app chica en pantallas y grande en flujos.
- El CRM de Digital View: un panel por cliente con aislamiento a nivel de base de datos, leads que entran solos desde Meta por webhook, métricas sincronizadas y quince secciones. Es una app grande en roles e integraciones.
Las dos salieron del mismo proceso, y ninguna se cotizó antes del diagnóstico.
Lo que no está en el presupuesto: lo que cuesta seguir como estás
Antes de comparar el precio de una app con cero, compará con lo que hoy pagás por no tenerla: las horas de alguien consolidando una planilla, los pedidos que se pierden en un chat, el cliente que espera un reporte que alguien arma a mano. En V3XRA lo primero que hacemos en el diagnóstico es ponerle número a eso, porque es contra lo que se mide la inversión. Cuándo dejar las planillas por un sistema propio va por ahí.
Cómo cotiza V3XRA
- El diagnóstico no se cobra. Una reunión para entender el cuello de botella real. Salís con el documento de alcance y un número, aunque después no sigas con nosotros.
- En dólares, con el esquema de pagos por escrito. Una seña para arrancar y el resto al publicar. No cobramos el proyecto entero por adelantado.
- Prototipo antes del backend. Ves las pantallas navegables y las aprobás antes de que se escriba una línea de base de datos. Cambiar ahí cuesta una reunión.
- Algo usable cada dos semanas. Un desvío se ve a los quince días, no al final.
- El código a tu nombre. Repositorio, infraestructura y documentación quedan a nombre de tu empresa en el traspaso.
El detalle de cada compromiso está en garantía y responsabilidad.
Qué pedir por escrito a cualquier proveedor
Nos contrates o no, esto tendría que estar en el papel antes de pagar:
- El alcance: qué pantallas, qué roles, qué integraciones. Si dice "sistema de gestión completo", no es un alcance.
- El precio y el esquema de pagos, con fechas y contra qué entrega se paga cada parte.
- Qué pasa con los cambios: cuándo salen baratos y cuándo no.
- De quién es el código y dónde queda alojado. Si hay una licencia que sólo el proveedor puede renovar, estás alquilando, no comprando.
- Qué incluye el mantenimiento y qué no, y si podés irte sin penalidad.
Qué preguntar antes de contratar un desarrollo a medida desarrolla cada punto.
Preguntas frecuentes
No hay precio de lista ni mínimo publicado. Cada proyecto se cotiza después del diagnóstico, con el alcance escrito. Lo que sí es fijo es cómo se paga, una seña para arrancar y el resto al publicar, en dólares, con las fechas por escrito antes de empezar.
El plazo total sale del alcance. Lo que no cambia es el orden. En días tenés un prototipo navegable de las pantallas, y después una entrega usable en producción cada dos semanas. Como referencia, un proyecto con varias integraciones suele llevar de tres a ocho semanas.
No. El código, la infraestructura y la documentación quedan a tu nombre, así que podés operar la app con tu equipo o con otro estudio. Si querés que V3XRA siga operándola o mejorándola, se cotiza como un servicio mensual, mes a mes y sin penalidad.
Si tu proceso entra en las etapas y los campos de un producto de catálogo, el enlatado es más barato y más rápido. La app a medida conviene cuando ya tenés una planilla al lado del sistema para cubrir lo que el sistema no hace, o cuando tus clientes o sucursales necesitan entrar y ver sólo lo suyo.