En resumen: una app web se abre desde el navegador, también en el celular, sin instalar nada ni pasar por una tienda, y alcanza para la mayoría de las operaciones de una PyME. Una app móvil nativa hace falta cuando el equipo trabaja sin señal, necesita la cámara o notificaciones, o vive en la calle. Muchas veces la respuesta es las dos: backoffice web y app para el equipo de campo. Se define en el diagnóstico, no antes.
Qué es cada cosa
Una app web vive en una dirección: la abrís desde el navegador, en la computadora o en el celular, y entrás con tu usuario. No se instala ni se descarga de una tienda. Una app móvil se instala desde Google Play o App Store, aparece con su ícono y tiene acceso a lo que el teléfono sabe hacer: cámara, ubicación, notificaciones, funcionar sin conexión.
Las dos pueden tener el mismo backend y los mismos datos. La pregunta no es cuál es mejor sino quién la usa, dónde y haciendo qué.
Cuándo alcanza con una app web
- El uso es desde la oficina, el depósito o la casa, con conexión.
- Hay varios roles que entran a ver lo suyo: un panel, un portal de clientes, un CRM, un sistema de pedidos.
- Querés publicar cambios sin que nadie actualice nada: una app web se actualiza para todos en el momento.
- No querés depender de la aprobación de una tienda para cada cambio.
La app de pedidos de KUKUI es una app web: los empleados piden desde el celular, la empresa ve su ciclo y la marca descarga el consolidado, todo desde el navegador. Y el masterplan de Monte Hermoso del Este, con 1.323 lotes clickeables y fotos 360, también: se abre con un link y anda en cualquier teléfono.
Cuándo hace falta una app móvil
- Sin señal. El equipo carga datos donde no hay conexión y la app tiene que guardar y sincronizar cuando vuelve.
- Cámara como parte del trabajo. Cargar un remito con una foto, escanear un código, documentar una visita.
- Notificaciones. Avisar al repartidor de un pedido nuevo o al técnico de un cambio de turno, sin que tenga el navegador abierto.
- Equipo en la calle. Vendedores, técnicos, repartidores: gente que usa el teléfono con una mano, de parado, y necesita una pantalla pensada para eso.
Hacemos Android y iOS desde una sola base de código, así que no son dos desarrollos.
Cuándo las dos
Es el caso más común en operaciones con equipo de campo: el backoffice es web (pedidos, stock, clientes, reportes, para la gente de la oficina) y la app móvil es para quien está afuera, con las tres o cuatro pantallas que necesita y nada más. Comparten los datos y las reglas.
Lo que cambia en el costo
Una app móvil suma una plataforma que diseñar, probar y publicar, aunque salga de una sola base de código. Suma también las cuentas en las tiendas, a nombre de tu empresa, y el proceso de revisión de cada publicación. Por eso, si una app web usada desde el celular resuelve el problema, es la opción más barata y más rápida de publicar. Cuánto cuesta una app a medida explica las demás variables.
Cómo se decide
En el diagnóstico, que no se cobra, miramos quién usa la app, dónde y qué necesita del teléfono. Salís con el alcance escrito (web, móvil o las dos) y un número. Después, el prototipo navegable se prueba en el teléfono del equipo antes de escribir el backend, que es donde se ve si la pantalla sirve de parado y con una mano.
Preguntas frecuentes
Sí. Se diseña para el teléfono primero, se puede agregar a la pantalla de inicio con su ícono y no hace falta instalar nada. Lo que no puede hacer es trabajar sin conexión ni mandar notificaciones como una app instalada.
Sí, y es el camino habitual. El backend y los datos son los mismos. La app móvil se agrega cuando el uso en la calle lo justifica.
No. Se desarrollan desde una sola base de código y se publican en las dos tiendas.
Lo hacemos nosotros, con las cuentas de Google Play y App Store a nombre de tu empresa, como el repositorio y la infraestructura. En el traspaso queda todo a tu nombre.