Problema
Una marca de alimentos saludables —frutos secos, granolas, semillas— quería entrar a las oficinas: que los empleados de una empresa pidan sus productos y la marca entregue todo junto una vez por mes. El modelo cierra, pero la operación no: pedidos por WhatsApp, una planilla que alguien de RRHH consolida a mano, cobranza persona por persona y ninguna forma de saber qué preparar hasta el último día. Ese trabajo manual crece con cada empresa nueva — y es lo que impide escalar el canal.
Solución
Una app propia de pedidos corporativos, hecha a medida, con tres roles sobre el mismo producto:
- Empleado: entra con el código de su empresa una sola vez, queda con cuenta propia, arma su pedido desde el catálogo y paga lo suyo. Puede repetir el último pedido en un click o dejarlo recurrente todos los meses.
- Representante de la empresa: ve el estado del ciclo de su oficina —qué se pidió, cuánto lleva el equipo, cuándo cierra— sin acceso a nada de otra empresa.
- Backoffice de la marca: el consolidado mensual por empresa listo para preparar, más el ABM de catálogo y de empresas cliente. Sin tocar una planilla.
Y el ciclo mensual como motor: cada empresa tiene su fecha de apertura, su cierre de pedidos y su día de entrega. Cuando cierra, el consolidado queda armado solo.
Stack
Next.js 16 (App Router) · TypeScript · Supabase Postgres + Drizzle ORM · Mercado Pago · Tailwind CSS v4 · imágenes de producto generadas con gpt-image-1
Resultado
La marca pasa de vender de a una persona a vender por oficina: cada empresa que suma es un código, no un proceso nuevo. Los pedidos entran ya cargados y atribuidos, cada empleado paga lo suyo por Mercado Pago sin que nadie persiga transferencias, y el día del cierre el consolidado de preparación aparece armado en el backoffice.
La app está construida y funcionando end-to-end —catálogo, carrito, ciclos mensuales, cobro por Mercado Pago y los tres paneles—, en etapa de carga de catálogo y empresas reales para salir a producción.
Por qué el cliente va sin nombre
Publicamos los casos por lo que hace el sistema, no por la marca que lo usa. El nombre del cliente y sus datos comerciales solo se comparten con su autorización expresa, y en una charla, no en la web. Si querés las referencias concretas de este caso, pedilas y las repasamos.